El infierno, para Roma, tiene nombre: Infovaticana. Y su jefe, Gabriel, es su demonio en la tierra. Lleva cinco años sacudiendo a la curia vaticana desde Madrid, denunciando la pedofilia, el clericarismo, la falta de transparencia en las cuentas y el alejamiento «cada vez mayor», según él, de esa «iglesia pobre y para los pobres» que Francisco no se cansa de predicar desde que ocupa la silla de Pedro.

Al frente de la que tal vez sea la web privada con mayor influencia en el mundo cristiano -60.000 visitas diarias- está un joven español de 30 años, abogado y economista, casado por la Iglesia y padre de tres hijos bautizados. Un católico nada común. Va todos los domingos del año a misa, tiene director espiritual propio, reza el rosario y cada 15 días confiesa sus pecados. El que ahora le quita el sueño -asegura él- lo sitúa frente a la justicia terrenal. El Vaticano, diana de Gabriel, ha contratado al bufete de abogados más poderoso del mundo, el estadounidense Baker&McKenzie, para saldar cuentas con su azote Infovaticana. Sin perdón. David contra Goliat.

«Lo que intentan es cerrarnos la boca, que no sigamos denunciando los verdaderos pecados de la Iglesia católica, los que tapan». Es la versión de Gabriel Ariza, hijo del controvertido dueño del Grupo Intereconomía de comunicación, el navarro Julio Ariza, ex del PP en Cataluña, al que muchos relacionan, como a su hijo, con los sectores más rancios del catolicismo. Y tampoco faltan quienes sostienen que el padre estaría detrás de Infovaticana.

Gabriel, el treinteañero que cada noche reza con sus hijos antes de dormir, el «seguidor a ultranza del Papa», el cruzado contra una Iglesia, la católica, a la que sirve y pretende «limpia de pecado», lleva a cuestas las críticas que le señalan como el hacedor de un juego no tan pulcro. Quienes aseguran conocerle hablan de chantajes.

-¿Ha pedido usted dinero a cambio de no publicar informes que podrían comprometer a sacerdotes, obispos o cardenales? Incluso The New York Times, por boca del director de la oficina de prensa y portavoz de la Santa Sede, Greg Burke, lo ha apuntado…

-Es repugnante. Jamás lo haría. Y si alguien lo puede demostrar, que acuda de inmediato a un juez y lo denuncie.

(Infovaticana se financia, según su director, con aportaciones de particulares y la venta de libros religiosos).

Gabriel, asiduo del Vaticano («Voy cada 15 días»), no sólo apunta a Roma. También a destacados miembros de la Conferencia Episcopal española. Como el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. Del pastor cántabro asegura que mintió (nada menos) en su currículo. «Decía que tenía cuatro licenciaturas (Filosofía, Teología, Ciencias exactas y Psicoteología) pero era falso», recalca Ariza: «En realidad es instructor de gimnasia y sacó un curso para poder dar matemáticas a niños», remata. Gabriel sigue disparando: «La Iglesia católica en España recibe unos 270 millones de euros al año pero no rinden cuentas. No existe transparencia sobre el dinero público que reciben». La Conferencia Episcopal, sin embargo, mira de reojo los graves ataques. «Éste no es un conflicto con la iglesia española. No tenemos noticias de esa persona (Gabriel Ariza). Es un conflicto con la Santa Sede», zanjan a Crónica desde el gobierno de los sacerdotes. Cuesta creer que nada sepan cuando su presidente, el cardenal Blázquez, habría presentado una denuncia contra Infovaticana ante la Nunciatura Apostólica y el escándalo recorre ya los cinco continentes.

-Algunos lo relacionan con Hazte oír, la polémica asociación ultracatólica…

-No tenemos relación alguna con ellos. Conozco a su presidente, lo he entrevistado… nada más.

El conflicto viene de lejos. El 15 de mayo de 2017, en nombre del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, los abogados pagados por Roma acusan por carta al director de Infovaticana de «competencia desleal» y le exigen que el dominio infovaticana.com, así como los símbolos que utiliza -como el emblema en el que figuran las llaves de San Pedro o llaves del cielo (presentes en el escudo de armas y la bandera del Estado Vaticano) y cuyo uso los juristas de Baker&McKenzie consideran «una violación de la propiedad intelectual del Vaticano»- pasen a poder de la Santa Sede. A lo que Gabriel contraataca. «Esto sería como si el Gobierno de los EEUU dijera al periódico USA Today que debe entregar su nombre y dominio web al gobierno del país. Porque el uso de EEUU es exclusivo del gobierno de la nación».

Antes de terminar la jornada se pasará por la oficina de Infovaticana, donde emplea a una redactora y un colaborador fijo. Es todo el ejército del que dispone para enfrentarse a un enemigo que en los últimos 2.000 años ha ganado todas las batallas.

POR: Paco Rego

FUENTE: El Mundo (07/04/2018)

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