El  sacerdote católico Hans Küng de origen suizo, en su libro “La Iglesia Católica”, afirma que Jesús lideraba la liberación de sus seguidores y no era autoritario o tiránico porque defendía la relación horizontal armónica con sus discípulos. Además, en la actualidad, Jesucristo no defendería el celibato de los sacerdotes y tendría “conflictos peligrosos” con las autoridades jerárquicas católicas. Las siguientes palabras son del  sacerdote católico Hans Küng:

 A modo de experimento, ¿es posible imaginarse a Jesús de Nazaret asistiendo a una misa papal en la basílica de San Pedro de Roma?

Mediante sus palabras y sus acciones, este hombre de Nazaret (Jesucristo) se vio involucrado en un peligro conflicto con los poderes gobernantes de su tiempo. No con las gentes, sino con las autoridades religiosas oficiales, con la jerarquía…

(Jesús era) alguien que relativizaba a los “padres” y a sus tradiciones e incluso invitaba a las mujeres a unirse a sus discípulos no puede definirse como defensor de un patriarcado tan hostil hacia el sexo femenino.

Alguien que ensalzaba el matrimonio y nunca hizo del celibato una condición para sus discípulos, un hombre cuyos primeros seguidores eran casados y siguieron siéndolo  (Pablo dice ser un excepción), no puede esgrimirse como autoridad en la defensa del celibato para el clero.

Alguien que ha servido a sus discípulos en la mesa y reclamaba que “el más alto debe ser el servidor (en la mesa) de todos” difícilmente puede haber deseado unas estructuras aristocráticas o incluso monárquicas para su comunidad de discípulos.

Antes bien, de Jesús se desprendía un espíritu “democrático” (autoritario o tiránico) en el mejor sentido de la palabra, que concordaba con la idea de un “pueblo” (en griego demos) de seres libres (no una institución dominante, y mucho menos  una Gran Inquisición) e iguales en principio (no una iglesia caracterizada por la clase, la casta, la raza o el oficio) de hermanos y hermanas (no un regimiento de hombres o un culto a las personas). Esta era la “libertad, igualdad y fraternidad” originalmente cristianas. Pero ¿acaso la comunidad original no poseía ya claramente una estructura jerárquica con los apóstoles como pilares y Pedro como su piedra básica? (Küng, 2007, pp. 29