Felipe Guaman Poma de Ayala (1615) revela el papel crucial de las mujeres con altos valores morales en la sociedad incaica. Según el autor, las mujeres eran adiestradas en diferentes campos (textelería, salud, agricultura y otros) del desarrollo en el Tahuantinsuyo. De tal manera, la formación de mujeres era muy similar a la de los varones.

Por otro lado, Guaman Poma manifiesta que a las mujeres españolas no les gustaba trabajar y que los “cristianos” (colonizadores) trajeron consigo los pecados mortales como la prostitución.

El rol de las mujeres casadas y viudas en tejidos de alta especialización.

Primera visita. La primera calle de las indias mujeres, casadas y viudas, que llaman auca camayocpa uarmin, las cuales son del oficio de tejer ropa delicada… (Guaman Poma, 1993, p. 162).

El rol de las mujeres mayores dedicadas a actividades especializadas en diferentes campos. Según Guaman Poma, estas mujeres mantenían altos valores morales en la sociedad incaica y alude a los españoles de traer el pecado. 

Segunda visita, en esta calle de la segunda llamadas payacona, viejas de edad de cincuenta años, viejas que se ocupan a tejer ropa gruesa de comunidad, estas dichas indias entran a servir a las dichas mujeres principales, y sirven de parteras y despenseras, y de camareras, cocineras, y mayordomas, y éstas sirven a las vírgenes, aqllaconas… pero jamás se ha hallado mujer perdida ni se halla casándose perdida, ni haberse hallado adultera, a la doncella y al doncel quebrantado le mataban y le colgaban vivo por una peña, asimismo al adultero y adultera es la justicia grave, todo lo de ese pecado traen españoles (Guaman Poma, 1993, p. 165).

Incluso las mujeres mayores de 80 años cumplían diversas labores según sus capacidades. Estas mujeres también eran asignadas para la crianza de niños huérfanos en la sociedad incaica.  

Tercera visita. En esta calle de la tercera llamado punoc paya,  viejas que entiende sólo dormir y comer, de edad de ochenta años. Las que pueden han de servir de portera y acompañamiento y, algunas que pueden, han de tejer costales y hilar cosa gruesa, lo que pueden, y de guardar conejos, y criar patos, y criar perros, mirar las casas, y ayudar a criar a los niños… y las mejores le ocupaban en la despensa y camarera y portera, y  de castigar a las niñas de casa, con todo eso éstas y otras tenían sus sementeras, que hacía minga, que le ayudaban a beneficiarla. Y así no tenían necesidad de limosna las dichas viejas y huérfanos que no podían, antes las dichas viejas daban de comer y criaban a los niños huérfanos. En la ley de cristianos no hay quien haga otro tanto por las mozas y mozos y viejas que aún pueden trabajar… (Guaman Poma, 1993, p. 165).

Además, las mujeres con discapacidades eran adiestradas en diferentes campos del desarrollo incaico y forjaban vida propia. Según Guaman Poma, las mujeres españolas, que tenían fuerza, no les gustaba trabajar y pedían limosna como ciegas.  

Cuarta visita. En esta calle de la cuarta son llamados nausacuna, ciegas, hanca, cojas, opa, mudas, uinay oncoc, tullidas… A estas  el Inga las casaba con otros como ellas, y las demás que podían  trabajar hacían hilar y tejer, y sabían estas dichas indias mil maneras de labores… las cuales tenían tierras y sementeras, y casas y pastos, de donde se sustentaban y comían, y así no tenían necesidad de limosna… Como las mujeres españolas que tienen fuerza, por no trabajar se hacen pobres y piden limosna como ciega, o vieja de ochenta años, y huérfano pobre, a éstos se les debe limosna y caridad por Dios en el mundo (Guaman Poma, 1993, pp. 165, 168).

Las mujeres para casarse tenían que pasar los 30 años y mantenían altos valores morales, además, eran muy respetadas por los jóvenes (andaban en el campo sin que la mosca le tocase) en la sociedad incaica. Según Guaman Poma, los “cristianos” trajeron consigo los pecados mortales.

Quinta vista, en esta calle de la quinta son de mozas casaderas que llaman allin, zumac, cipascona, eran doncellas vírgenes, purum tasque, tenían de edad de treinta y tres años, de aquí sacaban para vírgenes perpetuas para el sol, y templos, y luna, y lucero…

Ni dicho Inga ni nadie nunca tomaban mujer de su voluntad…

La grandeza que tuvo este dicho mundo nuevo de las Indias, de tener doncella de treinta y tres años, algunas hasta morir fueron vírgenes, doncella, las cuales se estaban en sus casas andaban en el campo sin que la mosca le tocase, ¡Oh que linda ley!… Todo lo malo adulterio y otros pecados mortales trajeron consigo los dichos cristianos, con color de la doctrina desvirgan a todas las doncellas, y ansí paren muchos mestizos en este reino (Guaman Poma, 1993, p. 168).

Las niñas de 08 a 12 años eran adiestradas en diferentes campos del desarrollo de la sociedad incaica

 Sexta visita, en esta calle de la sexta, llamada Coro tasqueconas rotusca tasque, que quiere decir motiloncillas, que fueron de edad de doce años y de diez y ocho años, que servían a sus padres y madres y abuelas, y entraban a servir a las señoras principales para aprender a hilar y tejer cosas delicadas, y servían de pastores de ganados y de sementeras, chácaras, y de hacer chicha para su padre y madre, y de otros oficios. Acudían que podían, ayudaban, y les enviaban por leña y paja, servían de cocinera a su padre, y limpiaban la casa (Guaman Poma, 1993, p. 171).

Asimismo, a las niñas de 09 a 12 años, además de ser adiestradas en diferentes campos, cumplían la labor de recoger flores en el campo para teñido de ropa.

Sétima visita, en esta calle de la sétima se visitaban las dichas muchachas que llamaban pauau palla… que estas muchachas que cogían flores para teñir lana para cumbis y ropas y otras cosas… Estas dichas muchachas tenían de edad de nueve años y de doce años…

Estas dichas niñas se daba este cargo oficio a hijas de pecheros para que fuesen enseñados en este reino… esto se hace para que no fuesen ociosos, lo cual no hacen las señoras. Desde chica (el español) le enseña a regalos y a pecados de fornicarse (Guaman Poma, 1993, p. 171).

Niñas de 05 a 09 años, estas además de dedicarse a jugar, eran adiestradas en diferentes actividades según sus capacidades.

Octava visita, en esta calle del octavo de edad de cinco años o de nueve años, que le llaman pucllacoc, uarmi uamra, que quiere decir muchacha que andan jugando, estas dichas concellitas servían de paje de coya, o de nusta, o de las señoras grandes, o de las vírgenes  y de mamaconas y servían a sus madres o padres de traer leña, paja, estas  dichas comienzan a trabajar, hilar seda delicada, y lo que podían, y traer de comer yuyos de la labranza, y ayudaban a hacer chicha, y servían de criar a los menores y le traían cargado a los niños. Estas dichas niñas se le han de enseñarle a limpieza, y que sepan desde chicas hilar, y llevar agua y lavar, y cocinar, que es oficio de mujer y doncella que conviene y le doctrine su padre y madre… (Guaman Poma, 1993, p. 174).

Las madres estaban reservadas para el cuidado y enseñanza de las niñas desde la etapa de gateo hasta la etapa de caminar. En esta labor también apoyaban los niños mayores de 05 años. A las niñas en similar modo que a los niños se les asignaban los recursos necesarios (tierras, agua, etc.) para que se puedan realizarse como personas.

Novena visita, en esa calle del novena, de edad de un año y de dos años, de niñas que llamaban lluce uarmi uaua, quiere decir niñas que gatean, no es para nada sino que le sirva otro, o si no que le sirva su madre, ha de ser reservada… Desde que salió de la vientre de su madre fue repartida tierras y sementeras, y le beneficiaban su parcialidad todo, sus compadres y madres… (Guaman Poma, 1993, p. 174).

Las niñas recién nacidas eran cuidadas solamente por sus madres hasta la etapa de gateo. En el caso de que nacieran dos niñas de una misma madre eran reservados tanto la madre como el padre para el cuidado y enseñanza de las niñas gemelas.

Decima visita, en esta calle de la décima que son de las niñas que están en las cunas, que se llaman llullo uaua uarmi quiraupicac uauacona, que son recién paridas, de un mes y de 2, y de 3 y de 4 y de cinco meses, que no tiene ayuda, sino que sirva su madre y le ayuden sus hermanillos o su abuela o tía, o algún pariente cercano a esta niña… Si fuesen dos niñas de un vientre le fue reservado su padre y su madre en todo en este reino… y si fuere huérfano mejor… (Guaman Poma, 1993, p. 177).

Según estas revelaciones, a las niñas en similar modo que a los niños se les prestaba especial cuidado y educación  desde el momento que nacían. La racionalidad de la cultura incaica está en que a las niñas (como a los niños) se les formaba y disciplinaba según sus edades y capacidades para que pudieran cumplir roles distintos en la sociedad.

En conclusión se puede afirmar que los hombres y mujeres eran formados con diferentes habilidades y destrezas desde la primera infancia para ser protagonistas en el desarrollo de la sociedad incaica.